Israel y Líbano inician un alto el fuego de 10 días

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Un cese al fuego de diez días entre Israel y Líbano ha comenzado esta medianoche, anunciado previamente por el presidente de Estados Unidos. Este acuerdo implica la interrupción de hostilidades entre ambas naciones, una noticia que el mandatario estadounidense compartió sin revelar inicialmente los detalles específicos de lo pactado.

Posteriormente, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, aclaró los términos, indicando que las tropas de su país permanecerán en una franja de hasta diez kilómetros dentro del sur de Líbano. Además, sugirió que la aviación israelí podría continuar sus operaciones, al rechazar la condición de “calma a cambio de calma” exigida por Hezbolá, la milicia chií que ha reafirmado su “derecho a la resistencia” ante la ocupación.

El día estuvo dominado por intensas negociaciones para alcanzar esta tregua, mientras las fuerzas israelíes mantenían su avance en Líbano. Irán había condicionado el progreso de sus diálogos con Estados Unidos a un cese de hostilidades, y Pakistán, como mediador, había extendido un alto el fuego regional de quince días para incluir a Líbano.

Sin embargo, Israel, con el aparente respaldo del presidente estadounidense, había ignorado estas demandas, complicando las conversaciones con Teherán. Esta situación llevó al mandatario republicano a intervenir y forzar una tregua temporal sobre su aliado en Oriente Próximo. Tras el anuncio, el presidente estadounidense adelantó que invitaría a los líderes de Israel y Líbano a la Casa Blanca en las próximas semanas para “conversaciones de calado”.

Aunque el presidente estadounidense había anticipado una conversación histórica entre los líderes israelí y libanés, esta no se concretó como estaba previsto. Ante la continuidad de las ofensivas israelíes, que cobraban vidas libanesas, y las críticas de Hezbolá por la negociación directa, el presidente libanés Aoun se negó a participar en el diálogo inicialmente anunciado.

En su lugar, Aoun conversó con el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, reiterando la necesidad de un cese de hostilidades como preámbulo para cualquier negociación directa. Finalmente, se logró un alto el fuego, aunque temporal. El líder libanés lo calificó como “el punto de partida natural” para futuras negociaciones, reafirmando su compromiso de frenar la escalada militar israelí, que en las últimas 24 horas había causado 29 muertes.

El primer ministro libanés, Nawaf Salam, expresó su satisfacción por el acuerdo, destacando que era una demanda fundamental de Beirut desde el inicio del conflicto. Entretanto, tanto el ejército libanés como Hezbolá han aconsejado a los desplazados internos que no retornen a sus hogares en el sur hasta que la implementación del alto el fuego sea completamente segura y estable.

Las horas previas al inicio de la tregua fueron de intensa actividad. Hezbolá lanzó veinticinco cohetes hacia Galilea, causando al menos un herido grave, mientras el ejército israelí destruía infraestructura clave y avanzaba en puntos estratégicos. A pesar de su reciente postura de no cesar los ataques, Netanyahu justificó la tregua como una “oportunidad histórica” para la paz con Líbano, buscando el desarme de Hezbolá y un acuerdo duradero.

Esta tregua, aunque breve, resulta impopular en Israel en un año electoral, especialmente después de promesas de una victoria total sobre Hezbolá. Netanyahu afirmó haber rechazado las condiciones de Hezbolá, como la retirada total de tropas y un modelo de “calma a cambio de calma”. Israel, según sus declaraciones, no retirará sus fuerzas del sur libanés y podría mantener una estrategia similar a la de 2024, con posibles bombardeos.

El actual intercambio de fuego se inició el 2 de marzo, cuando Hezbolá respondió a lo que consideró violaciones israelíes previas y al fallecimiento de Ali Jameneí, figura clave para Irán. Israel respondió con bombardeos intensos e invasión del sur de Líbano, con tácticas que el propio ministro de Defensa israelí, Israel Katz, comparó con las usadas en Gaza, incluyendo la expulsión de población y destrucción de infraestructura.