El presidente estadounidense, Donald Trump, ha comunicado que las sanciones impuestas a los puertos iraníes se mantendrán vigentes. Esta medida coercitiva, según el mandatario, solo será retirada una vez que Teherán acceda a firmar un acuerdo de paz definitivo para concluir el prolongado conflicto.
Trump enfatizó su postura a través de redes sociales, afirmando que «el bloqueo, que no levantaremos hasta que haya un ‘acuerdo’, está destruyendo absolutamente a Irán». Según sus declaraciones, el país persa estaría sufriendo pérdidas diarias de 500 millones de dólares, una cifra insostenible incluso a corto plazo.
La situación ha generado una nueva paralización en el estratégico estrecho de Ormuz, donde tanto Irán como Estados Unidos mantienen bloqueos por separado. A raíz de esta situación, Irán ha rechazado enviar una delegación a la segunda ronda de conversaciones de paz en Islamabad, que estaban programadas para este lunes, mientras persistan las restricciones.
La decisión iraní se produjo luego de un incidente el domingo, cuando fuerzas estadounidenses atacaron e incautaron un carguero con bandera iraní. Este buque habría intentado eludir el bloqueo naval cerca del estrecho de Ormuz, según la versión de Estados Unidos.
Teherán ha calificado el abordaje armado del carguero como una violación flagrante de la frágil tregua y un «acto de piratería». El comando militar conjunto iraní ha prometido responder, poniendo en grave riesgo el futuro de un alto el fuego que está próximo a expirar.
Según Trump, un destructor de misiles guiados de la Marina estadounidense en el Golfo de Omán emitió repetidas advertencias al buque Touska antes de detenerlo. La acción incluyó, según el presidente, «hacer un agujero en la sala de máquinas» para inmovilizarlo, sin que se hayan reportado heridos de inmediato.
Este recrudecimiento de las tensiones ha tenido un impacto inmediato en los mercados globales. Los precios del petróleo se dispararon, con el crudo Brent cotizando a 95 dólares por barril, profundizando una crisis energética mundial que ya es una de las peores en décadas.
La incertidumbre sobre el desenlace del conflicto ha aumentado, contradiciendo las afirmaciones previas de Trump de que la guerra estaba «a punto de terminar». Las acciones estadounidenses han provocado sospechas en Teherán de que Washington podría estar repitiendo patrones de «traición a la diplomacia», según comentarios del presidente iraní, Masoud Pezeshkian, en una conversación telefónica con el primer ministro de Pakistán.







