Los principales líderes de izquierda de América Latina, Claudia Sheinbaum de México, Luiz Inácio Lula da Silva de Brasil y Gustavo Petro de Colombia, se reunieron recientemente en Barcelona. Acudieron a la llamada del presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, para participar en la IV Reunión en Defensa de la Democracia.
El objetivo central de esta cumbre fue consolidar un frente común progresista y proponer una alternativa al panorama global marcado por la influencia de figuras como Donald Trump. Este encuentro se da en un momento crucial, donde el conservadurismo y la extrema derecha experimentan un avance significativo en América Latina.
Durante la clausura, el presidente Lula da Silva fue particularmente crítico con las amenazas de Trump a la estabilidad internacional, denunciando a quienes «se creen los dueños del mundo». Hizo hincapié en el impacto económico de conflictos bélicos y la necesidad de detener el bloqueo a Cuba, defendiendo la soberanía de todas las naciones.
Por su parte, Claudia Sheinbaum destacó la importancia de la soberanía de los pueblos, independientemente de su tamaño. Propuso una declaración conjunta en condena a posibles intervenciones militares en la región, abogando por el diálogo y la paz. Su visita a Europa, la primera como presidenta, busca normalizar las relaciones con España y recuperar protagonismo internacional.
Gustavo Petro también expresó su repudio a la ocupación israelí en Gaza y al negacionismo climático. Subrayó la grave situación en Oriente Próximo y la urgencia de buscar alternativas a los combustibles fósiles, haciendo un llamado a la acción global para abordar la crisis climática.
Los líderes coincidieron en la necesidad de unir fuerzas para enfrentar la crisis institucional y el cuestionamiento del orden internacional. Lula advirtió que «individualmente no tenemos salida de este problema» y que la democracia está perdiendo credibilidad por no responder a las aspiraciones de la sociedad.
Este esfuerzo por defender la democracia y un orden multilateral basado en reglas es crucial para América Latina. Como señaló Kevin Casas-Zamora del IDEA Internacional, la colaboración entre fuerzas políticas de derecha y ultraderecha es evidente, lo que requiere un contrapeso progresista.
La cumbre de Barcelona sirve como un preludio a la próxima cumbre iberoamericana en Madrid, prevista para noviembre. Además, la propia Sheinbaum propuso que México albergue una nueva cumbre de líderes progresistas el próximo año, buscando dar continuidad a estos esfuerzos y propuestas concretas más allá de los encuentros formales.






