El gobierno de Estados Unidos ordenó el despliegue de agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en aeropuertos del país para enfrentar la crisis operativa provocada por la falta de personal en los filtros de seguridad.
La medida surge tras semanas de tensión por el impago a miles de trabajadores de la Administración de Seguridad en el Transporte (TSA), quienes llevan más de un mes sin recibir salario debido al bloqueo presupuestal en el Congreso.
Esta situación ha generado ausencias, renuncias y una caída en la capacidad operativa de los aeropuertos, donde los pasajeros han enfrentado largas filas y retrasos considerables.
Ante este escenario, el presidente Donald Trump autorizó que agentes del ICE apoyen en tareas logísticas, como organización de filas y control de flujo de pasajeros, con el objetivo de agilizar el tránsito en las terminales.
Sin embargo, la medida ha generado controversia. Legisladores y especialistas han cuestionado que estos agentes no cuentan con la capacitación específica para funciones de seguridad aeroportuaria, además de advertir sobre posibles riesgos en un entorno sensible como los aeropuertos.
El despliegue también ha reavivado el debate político en Washington, donde el desacuerdo entre demócratas y republicanos mantiene sin resolver el financiamiento del Departamento de Seguridad Nacional.






