La Habana confirma encuentro secreto con enviados de Marco Rubio

Encuentro Cuba Estados Unidos

Las autoridades cubanas han confirmado la celebración de un encuentro secreto en La Habana con representantes del Departamento de Estado de Estados Unidos, una delegación que incluía enviados del senador cubanoamericano Marco Rubio. Esta reunión, que tuvo lugar el pasado 10 de abril, ha puesto de manifiesto la complejidad de las relaciones bilaterales.

El diario USA Today había revelado previamente este acercamiento, sugiriendo que Washington habría presentado un ultimátum. Se mencionaba un plazo de dos semanas para la liberación de destacados presos políticos, entre ellos el artista Luis Manuel Otero Alcántara, líder del Movimiento San Isidro, y el rapero Maykel Osorbo, coautor del himno «Patria y Vida».

Sin embargo, la versión oficial cubana, difundida a través del Granma, desmintió categóricamente esta interpretación. Alejandro García del Toro, subdirector general de Exteriores, afirmó que «ninguna de las partes estableció plazos o realizó planteamientos conminatorios», insistiendo en que el intercambio se desarrolló de manera «respetuosa y profesional».

La situación de los presos políticos mencionados sigue siendo crítica. Otero Alcántara, detenido el 11J de 2021, ha realizado recientes huelgas de hambre frente a amenazas, y sus amigos lamentan que, a pesar de las leyes cubanas, siga encarcelado tras cumplir parte de su pena. El deterioro de la salud de Osorbo también genera una profunda preocupación en su entorno.

Según el oficialismo cubano, el principal punto en la agenda de la isla fue la «eliminación del cerco energético». Este ha sido calificado como un «acto de coerción económica» y un «castigo injustificado» que afecta directamente a la población, además de considerarse un chantaje global contra estados soberanos con derecho a comerciar combustible.

Este diálogo en La Habana no es el primer contacto discreto. Meses atrás, Washington ya había abierto una vía con el entorno de Raúl Castro, involucrando a su nieto, Raúl Guillermo Rodríguez Castro. En esas conversaciones se exploraban vías para impulsar reformas económicas y la posible salida de Miguel Díaz-Canel, a quien Estados Unidos percibe como un obstáculo para los cambios.

La delegación estadounidense expresó su inquietud ante la «caída libre» de la economía cubana, advirtiendo sobre el escaso margen del régimen para implementar reformas antes de que la situación sea irreversible. En un punto, Washington consideró una solución diplomática, aunque Donald Trump elevó la presión con promesas de un «nuevo amanecer» en la isla.

Paralelamente, se ha sabido que el Pentágono ha intensificado sus planes para una posible operación militar en Cuba. Estos movimientos guardan similitud con las semanas previas a acciones militares en otros países, lo que subraya la tensión en la región.

Cuba atraviesa una crisis multisistémica que supera incluso al «Periodo Especial», agravada por el bloqueo petrolero impuesto tras la caída de Nicolás Maduro en Venezuela, el principal proveedor de energía. La población sufre constantes apagones, escasez de combustible y un transporte público severamente limitado, impactando drásticamente la vida diaria.