El vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, el funcionario católico de mayor rango en el gobierno federal, afirmó recientemente en una entrevista televisiva que el papa León XIV debería abstenerse de intervenir en los asuntos internos de Estados Unidos. Sus declaraciones surgieron en un contexto de tensiones crecientes entre la administración presidencial y el Vaticano.
Vance, quien se ha convertido en una figura prominente tras su conversión al catolicismo y la publicación de un próximo libro sobre su fe, salió en defensa del presidente Donald Trump. Trump había criticado previamente al pontífice, calificándolo de “demasiado liberal” y “débil ante el crimen”, especialmente en temas como la guerra y la migración.
Durante su aparición en el programa “Special Report with Bret Baier” de Fox News, Vance fue interrogado sobre su postura respecto a los ataques de Trump al Papa. El vicepresidente respondió que sería “mejor que el Vaticano se ciña a cuestiones de moralidad” y a lo que sucede dentro de la Iglesia católica, mientras que el presidente de EE. UU. debería dictar la política pública del país.
Añadió que, cuando surgen conflictos entre ambas esferas, estos son “algo natural” y no le preocupan en exceso, restándole importancia a las disputas pasadas y futuras. Estas afirmaciones refuerzan la postura de la administración de mantener una clara separación entre la política interna y las influencias religiosas externas.
La fe de Vance, a la que se convirtió en 2019 tras recibir instrucción privada con frailes dominicos, ha generado complicaciones. Sus opiniones, particularmente sobre la migración, han sido objeto de fuertes denuncias por parte de líderes del Vaticano y se oponen directamente a las prioridades establecidas por el papa León XIV, el primer pontífice estadounidense.








